A fines de noviembre se inició un viaje de 14 días por Bariloche, El Bolsón y San Martín de los Andes con integrantes de AFER y CAR, todos ex acampantes dispuestos a revivir momentos de nuestra adolescencia, adaptados a nuestra edad actual.
Así fue como Colonia Suiza nos recibió con cambios que querían desdibujar esos recuerdos, pero aún tiene su encanto. Los comercios y el asfalto no nos van a engañar 💕
El ascenso a pie al cerro Campanario, por un sendero fácil a moderado, nos puso a prueba por el estado físico. No nos vencieron el cansancio ni las rodillas. Llegamos. Pero algunos bajamos con la aerosilla, y sin culpa...
El objetivo mayor, el gran desafío, fue el Cerro López, casi el símbolo de los campamentos del Raggio, porque su imagen, esa ladera blanca estaba siempre presente desde el Base, aunque ahora sin nieves eternas.
Algunos subieron por la picada y otros no nos animamos, y lo hicimos prudentemente con un vehículo 4×4 que nos acercó hasta la playita de estacionamiento, allá arriba, y solo teníamos por delante las últimas zetas del sendero hasta el refugio, menudo esfuerzo porque tuvimos que cargar con una mochila ajena, alivianando la subida que hizo uno por la picada, ya muy fatigado apenas empezaron a subir, y como anécdota estamos esperando el agradecimiento que nunca escuchamos.
Ya en el refugio pasamos noche, fría y lloviznando, unos en carpa y otros adentro del refugio. La experiencia es repetible cien veces. El descenso fue todos por el camino de autos.
Descanso merecido al día siguiente en las cabañas alquiladas en Colonia Suiza.
El Bolsón fue el broche de oro, aunque algunos tomaron otro camino, y se animaron al sendero del Frey.
Así fue como los senderos y playas de Lago Puelo, y paseo en lancha, fueron el premio al sacrificio y como presagio de próximos campamentos de Gerontes, como fue el nombre en el inicio de este proyecto.
Un regreso tranquilo por los 7 Lagos y dos noches en San Martín de los Andes para recorrer sus pintorezcas calles entre montañas y el lago.
Así terminó el primer viaje de ex acampantes de las Escuelas Raggio. Nada institucional, organizado entre un grupo de adultos, que refrescaron la consigna de trabajar por un proyecto, cada uno aportando ideas, investigando, reservando hospedajes. Una pena no haber coincidido en un Fogón con los jóvenes acampantes, actuales CAR, ahora mixto.
Vamos por más!!!! Gracias Raggio!!!





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